viernes, 5 de agosto de 2011

La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.

¿Cuantas veces hemos soñado en volar, volar lejos para no regresar? Seguir a las estrellas y no volver jamás. Todos hemos sido una vez niños, niños felices, niños capaces de volar con pensar simplemente en cosas bonitas, con una pizca de polvo de hadas. Como aquel niño con el que soñábamos que se presentaría en el alféizar de la ventana, dispuesto a buscar su sombra mientras escuchaba el cuento que nos leían para dormir. Y ahora vemos todas esas cosas de otra manera. Porque ya nadie piensa en huir de los problemas volando, para ir al país de Nunca Jamás y que campanilla te cuide...y te guarde. Ya no vemos los problemas de la misma maner. Ha pasado el tiempo, y hemos crecido, hemos cambiado, hemos madurado, y no volveremos a ser, nunca, aquel niño que soñaba con cosas bonitas.
Porque todos los niños crecen en algún momento...todos, menos uno.

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