Un día soñé que te marchabas de mi lado. Para siempre.
Soñé que no podía contar conmigo, que te marchabas, lejos, sin poder evitarlo, que no contaba con tu ayuda. Que estabas lejos de mí y nada podía hacer por ello.
Desperté gritando, y desde aquel momento, dejé de soñar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario